“Ahora veremos sus derechos laborales” dijo el maestro. Y toda la semana exploramos nuestros derechos laborales en México. En qué consiste la jornada de trabajo, nuestros derechos, derechos de jóvenes y adultos, una serie de leyes que tuvimos que memorizarlos para el examen. Iba en primero de secundaria, tenía trece años y ninguna idea sobre qué es ser emprendedor.

 

¿Sabías que?… Desde primero de primaria nos entrenan a ser empleados, a seguir órdenes y no cuestionar la autoridad. Por suerte en mi casa era lo contrario. Mi madre me enseñó a cuestionar todo, “Cuestiona todos y a todos, cuestióname a mí” me decía. Claro, mi madre se graduó del seminario mayor en filosofía y letras, es “hippisona”. El aprender a pensar es una de las cosas más importantes en la vida. Y esto incluye, el cuestionar.

Es importante para escritores como yo, aún más importante para emprendedores como todos nosotros. El cuestionar empieza cuando te dicen que no puedes. “¿Ah no?, como no” contesta el emprendedor. “Eso es imposible” te dicen. “Oh si, pues soy contreras” les responderás ignorando lo que, para los otros, es imposible. Para ti, una imposibilidad es el obstáculo de un lunes. Nada fuera de este mundo.

 

¿Te imaginas? A los siete años entrenados a ser empleados (y no emprendedores), a los trece ya me sabía de memoria mis derechos laborales. ¿Qué serás de grande? Pues empleado, obviamente. Estoy practicando desde peque. ¿Pero de dónde viene este entrenamiento laboral? ¿Dónde nos convertimos de cazadores a empleados? ¿Cómo nos fuimos desde cavernícolas dueños de la cueva a rentar una cueva?

El Homo Sapiens (¡o sea tú!) evolucionó a ser emprendedor. Desde los tiempos más antiguos de la prehistoria, nuestros antepasados bajaron de los árboles y descubrieron las cuevas convirtiéndose en los primeros cavernícolas. Estos emprendedores prehistóricos no eran empleados. No trabajaban para un jefe que les pagaba un sueldo en trozos de mamut. Estos cavernícolas salían a cazar, a juntar nueces, raíces, frutas y verduras. La vida de estos cavernícolas era rutinaria. Tenían que salir de la cueva por agua y comida diariamente para repartirse entre la familia, tribu o clan.

 

Aquí es donde viene la pregunta del millón. ¿Cuándo nos fuimos de emprendedores a empleados? Tal vez, llegó un cavernícola más inteligente que los otros y les dijo: “Yo les garantizo un sueldo semanal de carne, nueces y verdura, todo lo que cazan y recolectan de comida me lo traen a mí”. “Espérate tantito. ¿Cómo que yo te traigo toda la comida y tú solamente me das una porción?” Hubieran preguntado los otros cavernícolas. “¿Quién se queda con el resto de la comida?” “Pues yo me quedo con el resto de la comida”. Contesta el emprendedor “Sí que buena idea” Dijeron todos los cavernícolas.

 

 

No, tal vez así no fue como funcionó. Nos tardaron otros doscientos mil años para cambiar de emprendedor organizado y con lenguas comunes de comunicación a empleados. Estos emprendedores cavernícolas ya se comunicaban verbalmente, cazaban en grupo, tenían organizaciones sociales complejas y herramientas sofisticadas. ¿Qué sucedió para cambiar la cultura a una de empleo? Una Revolución. Esta revolución se le conoce con tres términos importantes. La revolución agrícola, revolución neolítica o el cambio de la humanidad de una cultura nómada a una sedentaria. Las tres implican lo mismo. Hace veinte mil años nuestros antepasados sembraban y cosechaban. Esto cambió la humanidad para siempre. De ahí tardamos otros diez mil años en domesticar animales y ya teníamos todos los alimentos en la granja.

 

 

El cambio agrícola formó aldeas y pueblos cerca de ríos y lagos. Concentrando poblaciones y riquezas en un sólo lugar. Esto provocó luchas y guerras para robar bienes, esclavos, comida y territorios. Aquí fue donde surgieron los primeros líderes militares que evolucionaron a reyes dando a luz al esclavismo y feudalismo. Aquí fue cuando surgió el empleo. Los historiadores alegan que los esclavos fueron los primeros empleados. Aquellos robados de sus aldeas y obligados a trabajar por comida.

 

Los segundos empleados después de los esclavos surgieron para pagar impuestos. Los nuevos líderes tenían poder y tierras, pero nadie que las trabajara. Aquí nació el esclavismo y feudalismo. Ocupaban mano de obra gratis. Estos líderes que se convirtieron en emperadores, reyes y señores feudales obligaron a la población a trabajar sus tierras sin costo. Una especie de impuesto por el privilegio de estar bajo su reinado, o su protección. Recuerda que los reyes, emperadores y otros líderes decían que eran elegidos por Dios y se merecían todas las tierras y riquezas.

 

Nos vemos en el próximo post.

 

Autor GKIC México

 

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