Dentro de la cultura de empleo nace un resentimiento hacia la empresa y el patrón. “Se hace rico a nuestras espaldas”, es lo que piensan los empleados. Esto puede ser cierto, pero tiene solución. Renuncia y aviéntate a tu negocio. Hazte el jefe y trata bien a tus empleados. Yo fui empleado y emprendedor, emprendedor y empleado. Llegué a director, vicepresidente, presidente de empresas y siempre pensé lo mismo, “Estoy haciendo rico al jefe”.

No tiene nada de malo admitir que haces rico al jefe. Eso quiere decir que haces muy buen trabajo, tal vez vendes, inventas nuevos productos o haces algo extraordinario. En mi caso, nunca resentí hacerles dinero a mis patrones. Me pagaban muy bien y me trataban como de la familia, uno de mis jefes, mi mentor, me enseñaba algo nuevo diariamente y me lanzo a ejecutivo en mis veintes. Aun así, yo tenía el pequeño emprendedor en la bolsa. Algo que me decía que debía hacerlo solo.

Uno de mis amigos, Joel, dice que es comunista. No lo es, pues no ha leído el manifiesto comunista ni las otras filosofías de esa rama. Digamos que le gusta “El Che Guevara” y confunde el idealismo comunista con odiar a su patrón y a todos los patrones. Me dice que le roba tiempo cada que puede, se pone a hacer otra cosa en vez de trabajar. “A qué bien” le digo. “Así te va a ir muy bien”. Esta filosofía de mediocridad no permite a Joel avanzar, ni buscar otro trabajo, ni superarse. Otros empleados roban dinero, papel de baño o cualquier cosa que pueden robar sin que los corran del trabajo.

Éste pensamiento no es solamente de los empleados hacia el jefe. Muchos jefes pagan lo mínimo posible a los empleados, los maltratan, exigen horas extras y pelean por no pagarles forzando al empleado a demandar para recibir solo un porcentaje de lo que trabajaron. Otros jefes, son cabezas de sus negocios y todos son los seguidores. Ellos siendo los únicos que pueden pensar. Esta forma de gestión es popular en los negocios pequeños. Solamente el jefe puede hacer decisiones pues es el único inteligente. Esta actitud va contra todos los principios de negocio y emprendimiento. En los cuales “Si eres el más inteligente de la mesa, estás en la mesa incorrecta” es la regla número uno.

Imagínate un barco donde todos los remadores son esclavos. Solamente les dan agua y comida, si ya no puedes remar te avientan al mar. El capitán está en su cabaña de lujo tomando ron y planeando el viaje. El capitán sabe a dónde van, cómo llegar, cómo leer mapas y navegar. Él manda y todos siguen. Ese es el jefe, los remadores los empleados. Un remador jamás podrá ser capitán. No importa que tanto rema o si hace el trabajo de diez remadores. Por lo contrario, si hace muy bien trabajo déjenlo ahí para no perderlo, no lo suban de posición. El capitán está separado de los remadores por título real, educación, y riqueza, todos producidos artificialmente por esa sociedad.

Autor GKIC México

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